En estos días se celebra el día de Halloween, en la víspera de la fiesta religiosa de todos los santos en Colombia, una oportunidad para disfrazarse y pedir dulces en distintos lugares como el vecindario, las oficinas y centros comerciales. Es una práctica que se viene desarrollando en las diferentes poblaciones en nuestro país, no solamente en  niños,  sino  en adultos, grupos de trabajo y hasta mascotas.

Claudia Mercedes Padrón Mercado, directora de los posgrados de psicología del consumidor de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz,  da las siguientes recomendaciones a las personas  que busquen un proceso de intercambio de valor para estas festividades que no sólo este basado en una transacción económica:

Comprender el ambiente o  el universo  en el cual se mueve esa dinámica:  Si es con niños, conversar con ellos, no solo proveer sino entender el disfraz, que representa el personaje, cuales son los conceptos asociado con su personajes, quienes son sus compañeros, sus antagonistas y el universo dentro del cual se mueve para poder construir cosas más allá de la compra de la indumentaria.

Disfraz familiar o grupal: Pedir dulces de manera familiar donde los niños se sientan acompañados y participen del concepto relacionado con la magia y la fantasía que ellos tienen  en su cabeza, se sentirán más apoyados y también puede ser un elemento sorpresa o de admiración por parte de las demás personas.

Preguntarle a los niños  qué les gustaría ofrecer: Alejarlos  un poco del consumismo, acercándolos  a una práctica familiar asociada con un tema cultural, donde ellos puedan hacer sus propios dulces o decorar tortas y compartirlas con los demás niños, preguntar o incitar a dar algo más que dulces, por ejemplo pueden construir algún mensaje positivo para repartir y que esté escrito en algún papel con color o figura alusiva a esta festividad.

Compartir recursos con niños con recursos limitados: Donar los disfraces y elementos que ya se no usan a niños de recursos limitados para enseñar a reflexionar sobre cómo se puede compartir con otras personas, así como invitar a los niños a crear un disfraz que puedan compartir con otros

Hacer un plan de consumo de los dulces que invite al autocontrol: Recoger los dulces, explicarles cuales se pueden  comer y guardar para compartir. De esta manera enseñarles desde pequeños a no crear prácticas compulsivas, mal  relacionadas con el consumismo. Los niños necesitan modelamiento para temas como la solidaridad  y la colaboración. El hecho de  que exista un gran «botín de dulces y golosinas», no significa que se deba consumir de una vez, sino ayudarlos en un proceso de auto control. Una de las ansiedades comunes de los adolescentes de hoy en día es que no hay un punto medio de control  y con este tipo de medidas podemos ayudar a los niños a que aprender a controlarse y compartir con otros.

Celebración entre adultos: Más allá de tener una celebración con disfraces se podría pensar en tener un espacio para hablar de mitos, de música que genere miedo, de cosas que de niños nos asustaban, entre otros. Hacer una fiesta temática relacionada con la historia de rituales en otros lugares o con una fantasía particular, que la gente pueda contar la historia del personaje del que están disfrazados, ¿de dónde nacen? ¿cuáles son sus características? No quedarnos en la trivialidad de una ropa o maquillaje diferente, sino crear condiciones que nos relacionen con otros, que nos incrementen nuestros encuentros desde el dialogo y el aprendizaje.

Nuestras mascotas: Los nuevos miembros de nuestras familias  están ocupando un lugar muy importante hoy en día, pero tal vez disfrazarlos no sea algo que ellos disfruten tanto como nosotros, por eso también se podría pensar en otras actividades que sean más divertidas para ellos como un programa al aire libre para compartir con ellos o una sesión de juego y ejercicio, lo cual demanda menos dinero y afianza la relación y el cuidado que tenemos hacia nuestras mascotas.

 Para terminar, añade Claudia Padrón  que desde los posgrados en Psicología del Consumidor lo que se busca es hallar procesos donde la gente tenga intercambios significativos que generen valor y que no estén relacionados solamente con gastos, ya que estas fiestas son algo estacional, es decir de una temporada específica, y hacer una inversión económica alta, tal vez no sea lo más recomendable en las finanzas de los hogares.