17 niños colombianos y tres venezolanos vinculados a la Fundación Sanar, cumplirán su sueño de conocer los siete colores del mar de San Andrés, y de vivir una experiencia terapéutica para su bienestar físico y emocional.

Llega la edición número 13 del Viaje de los Siete Colores de la Esperanza, un proyecto social sin ánimo de lucro realizado por la Fundación Sanar en alianza con Wingo, en donde la aerolínea nuevamente le dará alas a los sueños de 20 niños para ir a conocer el mar de San Andrés.

Serán cuatro días, en los que los pequeños tendrán la oportunidad, no solo de disfrutar del mar y su inmensidad, sino también de visitar el acuario, recorrer la isla, participar en una sesión de yoga en la playa, y vivir el momento más emotivo de toda la jornada: la entrega de cartas que les envían sus padres desde Bogotá con palabras de aliento para que trabajen en recargar su energía y continúen con su tratamiento.

“Este viaje es una oportunidad inolvidable para que nuestros niños piensen en ellos, es un momento de paz, de soltar tensiones, de vivir fuera de las salas de quimioterapia o sus habitaciones en el hospital, para que reflexionen sobre lo que están viviendo, se reconcilien con la vida, lleguen recargados y se den cuenta que la enfermedad es una etapa de su vida, pero que no los define”, afirma Elizabeth Campos, directora ejecutiva de la Fundación Sanar.

El cáncer infantil es la segunda causa de muerte entre los niños de cinco a 15 años, así lo afirma el Observatorio Interinstitucional de Cáncer Infantil (Oici). Esta enfermedad trae consigo no solo afectaciones físicas, sino emocionales y psicológicas. En esta oportunidad, 17 niños colombianos y tres venezolanos podrán viajar gracias al apoyo del hotel El Dorado, La Policía Nacional, la Oficina de Control, Circulación y Residencia (Occre), y los pilotos de Wingo, quienes voluntariamente aportaron económicamente con los tiquetes de los viajeros, vivirán siete experiencias para darle un nuevo significado a su vida. Cada actividad será representada simbólicamente con uno de los siete colores característicos del mar de la isla.

“La mejor recompensa para nosotros es saber que nuestros aviones son el vehículo para   alcanzar el cielo, cumplir sueños, transformar vidas, motivar y generar cambios. Sabemos que los niños son el futuro, y nos emociona aportar toda nuestra buena onda para que ellos vivan una experiencia inolvidable que los marcará para siempre”, asegura Juan Sebastián Molano, gerente de comunicaciones de Wingo.